lunes, 9 de marzo de 2015

Mi gran remolino.

Tengo clavada en la retina el agua que pasa por el Tajo,
surco de vida que marcó el alba por el que naciste,
tú, fruto de vientre,
remolino de exigencias
camino, danza, escalofrío y gracia.

En lo frío de un lugar sin alma
pajaros sin alas me dictan cómo volar,
rostros sin oído ha pretenden ilustrar tu risa
y la pena, una vez más se hace dueña de todo
como aquel día que encadenó la muerte a tus pasos
y provocó un incendio en Febrero. 

Imaginé estos días,
vislumbré lo imposible de lo acontecido
y como abeja adicta a la miel viví en tu dulzura hasta que no hubo flor en vida.

Y aquí estoy 365 días después 
viviendo y sonriendo por ti,
por todos los momentos que tuvimos
planes que no hicimos,
abrazos que no dimos,
que perdimos
sentidos, llorados, aprendidos.
 
Maldito día,
en el que el sonido más bello
ya no rompe este absurdo del sentir 
veo vacío el color del silencio mientras pinto de rosa el latido de las nubes.
y estás en ellas como si del mundo mas feérico pudieses resurgi
Tan gua de molino 
con tu jovial felicidad encapsulada de mala leche, verdad y manualidades.

Y aquí estoy 365 días después,
un poco más perdida,
más vacía por ti.
Ahora todo es menos y sumar de nuevo se ha vuelto algoritmo,
pero recorreré laberintos por ti,
por lo que fui contigo
por lo que me hiciste sentir,
puede que también por mi, pero sobre todo,
 por ti.


 

(Eterna Princesa: NievesDEP)

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